{"id":10801,"date":"2022-11-22T17:56:43","date_gmt":"2022-11-23T00:56:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.biblioteca-antologica.org\/es\/?p=10801"},"modified":"2022-11-26T16:36:00","modified_gmt":"2022-11-26T23:36:00","slug":"barba-jacob-porfirio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblioteca-antologica.org\/es\/barba-jacob-porfirio\/","title":{"rendered":"Barba-Jacob, Porfirio: Antolog\u00eda po\u00e9tica"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Porfirio Barba-Jacob: cr\u00f3nica de un tr\u00e1nsito entre la vida y la muerte<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Una introducci\u00f3n de Francisco Tedeschi<\/p>\n\n\n\n<p>La poes\u00eda de Porfirio Barba Jacob ha sido menos estudiada que otras dentro de la generaci\u00f3n de los poetas modernistas y muchas veces ha sido analizada a la luz del contraste entre la obra y su pol\u00e9mica vida. Se ha creado un vac\u00edo en el que pocos han intentado penetrar. Sin embargo, en apariencia, como es obvio, los poemas de Porfirio Barba Jacob deber\u00edan defenderse o hundirse por s\u00ed mismos y los datos biogr\u00e1ficos s\u00f3lo servir como una herramienta m\u00e1s. Ahora bien, \u00bfSe puede desligar la vida y la obra de los poetas modernistas sin incurrir en un error? \u00bfNo es acaso esta generaci\u00f3n literaria una de las que m\u00e1s hizo visible, a trav\u00e9s de sus poemas, lo que ocurr\u00eda con sus vidas? El vac\u00edo existencial, la angustia, la nostalgia de Rub\u00e9n Dar\u00edo, Jos\u00e9 Asunci\u00f3n Silva, Juli\u00e1n del Casal, Jos\u00e9 Mart\u00ed, Barba Jacob, dentro de la modernidad han sido temas menos estudiados que otros y, sin embargo, ese terreno quiz\u00e1s pueda ser m\u00e1s esclarecedor que el del esteticismo, que ha sido m\u00e1s observado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Pienso que hay dos formas de enfrentarse a la obra de un poeta: una anal\u00edtica, fr\u00eda, cr\u00edtica, calculadora, remiti\u00e9ndose \u00fanicamente a la m\u00e9trica, al lenguaje, dejando atr\u00e1s todo tipo de pasi\u00f3n. Otra apasionada, sensible, tratando de desentra\u00f1ar el misterio que hay detr\u00e1s. Entre los dos tipos de an\u00e1lisis no hay oposici\u00f3n y, por ende, nada impide bucear en las profundidades de la obra, dej\u00e1ndose llevar, a veces por la frialdad y otras por la pasi\u00f3n, para encontrar un equilibrio. Con esta premisa en mente he hecho este trabajo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCanci\u00f3n de la vida profunda\u201des el poema m\u00e1s conocido de Porfirio Barba Jacob. Lo compuso en La Habana, Cuba, en una de sus etapas en la isla. Lo primero que puede observarse en \u00e9l es un ep\u00edgrafe de Montaigne: \u201cEl hombre es cosa vana, variable y ondeante\u2026\u201d. El ep\u00edgrafe se constituye en un adelanto de la tem\u00e1tica del poema. El hombre, su permanente tendencia al cambio, a pasar por diversos estados emocionales y morales<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El poema est\u00e1 dividido en 7 estrofas, formadas por cuartetos. Hay 26 versos alejandrinos y 2 tridecas\u00edlabos, para un total de 28 versos. El uso de los tridecas\u00edlabos era poco com\u00fan en la poes\u00eda anterior al modernismo, pero los poetas de la \u00e9poca sol\u00edan jugar con la m\u00e9trica en aras de explorar nuevas formas y Barba Jacob no era la excepci\u00f3n. La rima en los cuartetos salta del segundo al cuarto verso de las estrofas y es entonces una rima cruzada y consonante, pero no existe rima alguna entre el primero y el tercer verso.&nbsp; En el primero y segundo verso de cada una de las estrofas hay una construcci\u00f3n repetitiva que contribuye a la musicalidad y al sentido del poema. El primer verso comienza pr\u00e1cticamente igual \u201chay d\u00edas en los que somos tan\u2026\u2026\u201d y el segundo verso empieza con la palabra \u201ccomo\u201d<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>.&nbsp; En la primera estrofa: \u201cHay d\u00edas en los que somos tan m\u00f3viles, tan m\u00f3viles, \/como las leves briznas al viento y al azar\u2026.\u201d(Barba Jacob 193). En la segunda: \u201cY hay d\u00edas en los que somos tan f\u00e9rtiles, tan f\u00e9rtiles, \/como en abril el campo que tiembla de pasi\u00f3n:\u201d (193). En la tercera: \u201cY hay d\u00edas en que somos tan s\u00f3rdidos, tan s\u00f3rdidos, \/como la entra\u00f1a obscura de obscuro pedernal:\u201d (193). Sin embargo, en la cuarta estrofa se rompe en forma parcial la conexi\u00f3n con las tres estrofas anteriores ya que el primer verso comienza igual: \u201cY hay d\u00edas en los que somos tan pl\u00e1cidos, tan pl\u00e1cidos\u2026.,\u201d (193), pero el segundo no utiliza la palabra \u201ccomo\u201d sino que de improviso cambia: \u201c-\u00a1Ni\u00f1ez en el crep\u00fasculo! \u00a1Lagunas de zafir!\u201d (193).&nbsp; En el primer verso de las estrofas quinta y sexta mantiene la misma estructura. En la quinta estrofa se lee: \u201cY hay d\u00edas en los que somos tan l\u00fabricos, tan l\u00fabricos,\u201d (194); y en la sexta: \u201cY hay d\u00edas en los que somos tan l\u00fagubres, tan l\u00fagubres,\u201d (194), pero al final, en la s\u00e9ptima estrofa hace un cambio radical: \u201cMas hay tambi\u00e9n \u00a1oh Tierra! Un d\u00eda\u2026.un d\u00eda\u2026.un d\u00eda\/ en que levamos anclas para jam\u00e1s volver\u201d (194). Vemos que este cambio provoca una sorpresa en el lector, acostumbrado ya a la continuidad r\u00edtmica. No s\u00f3lo porque los primeros versos siempre comienzan igual, sino adem\u00e1s por el juego con palabras esdr\u00fajulas: <em>m\u00f3viles, m\u00f3viles<\/em> (primera estrofa); <em>f\u00e9rtiles, f\u00e9rtiles<\/em> (segunda); <em>s\u00f3rdidos, s\u00f3rdidos<\/em> (tercera); <em>pl\u00e1cidos, pl\u00e1cidos<\/em> (cuarta); <em>l\u00fabricos, l\u00fabricos<\/em> (quinta); <em>l\u00fagubres, l\u00fagubres<\/em> (sexta).&nbsp; Este rompimiento no es casual ya que si las seis primeras estrofas constituyen una reflexi\u00f3n sobre lo cambiante que es la vida para los seres humanos, la s\u00e9ptima estrofa hace referencia a la muerte: \u201cMas hay tambi\u00e9n \u00a1Oh tierra! un d\u00eda\u2026.un d\u00eda\u2026.un d\u00eda\/en que levamos anclas para jam\u00e1s volver: \/un d\u00eda en que discurren vientos ineluctables\u2026\/ \u00a1Un d\u00eda en que ya nadie nos puede retener! \u201d(Barba Jacob 194).<\/p>\n\n\n\n<p>El tema de la muerte est\u00e1 presente en varios de los poemas de Porfirio Barba Jacob, como sucede con la mayor\u00eda de los poetas modernistas. La reflexi\u00f3n sobre el momento final era una obsesi\u00f3n para los poetas dentro de ese contexto hist\u00f3rico gracias al fen\u00f3meno de la secularizaci\u00f3n y la duda acerca de la existencia de Dios, as\u00ed como por el rumbo incierto que ten\u00edan sus vidas como artistas, en medio de la pobreza, la marginalidad y la bohemia. En su libro <em>Modernismo<\/em>, Rafael Guti\u00e9rrez Girardot, se refiere a ambos temas, el de la secularizaci\u00f3n y el de la vida de los artistas dentro de la sociedad burguesa. Sobre el \u00faltimo escribe: \u201c\u2026su actividad literaria no era, como en \u00e9pocas anteriores, la que aseguraba su posici\u00f3n social. En todo caso, el arte ya no era la m\u00e1s alta expresi\u00f3n de los menesteres del esp\u00edritu, y su actividad era efectivamente marginal\u201d (47).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la estrofa seis del poema hay una menci\u00f3n a Dios y vista a la luz del texto, puede entenderse al poeta como creyente: \u201cY hay d\u00edas en que somos tan l\u00fagubres, tan l\u00fagubres\/como en las noches l\u00fagubres el llanto del pinar:\/el alma gime entonces bajo el dolor del mundo, \/ y acaso ni Dios mismo nos pueda consolar\u201d (Barba Jacob 194). &nbsp;Sin embargo, esta menci\u00f3n de Dios tambi\u00e9n puede ser interpretada como una hip\u00e9rbole her\u00e9tica, ya que hay varios poemas y an\u00e9cdotas de Porfirio Barba Jacob que contradicen la idea del poeta como creyente. De ser sincera en el poema la menci\u00f3n de Dios, se reforzar\u00eda as\u00ed la relaci\u00f3n con algunas de las caracter\u00edsticas de varias de las principales figuras modernistas: la contradicci\u00f3n, la paradoja, el escepticismo, el agnosticismo. No obstante, nada puede ser m\u00e1s diciente sobre la contradicci\u00f3n en cuanto a la idea de Dios que los d\u00edas previos a la muerte del poeta. Como lo hace notar Fernando Vallejo en su biograf\u00eda, Barba Jacob reneg\u00f3 y se mof\u00f3 de Dios durante buena parte de la vida: \u201cEn opini\u00f3n de Ayala Tejeda Barba Jacob s\u00f3lo volvi\u00f3 a la religi\u00f3n en sus \u00faltimos d\u00edas, y seg\u00fan Abelardo Acosta, que le oy\u00f3 decir que \u2018cambiaba la eternidad por un tequila\u2019 eludi\u00f3 el tema de la religi\u00f3n cuanta vez \u00e9l se lo planteara\u201d (377). Sin embargo, Porfirio Barba Jacob termin\u00f3 rendido ante Dios, algo que tambi\u00e9n ocurri\u00f3 con el s\u00edmbolo del modernismo, Rub\u00e9n Dar\u00edo, y el catolicismo: \u201cCuando entre varios hombres Alfonso Junco mencion\u00f3 al padre Gabriel M\u00e9ndez Plancarte, Barba Jacob acept\u00f3\u201d (376). La conversi\u00f3n del poeta en sus \u00faltimos d\u00edas fue total. Vallejo menciona la devoci\u00f3n con la que el poeta observaba y se aferraba al crucifijo que ten\u00eda en su habitaci\u00f3n y c\u00f3mo, seg\u00fan lo escrito por el mismo cura, cumpli\u00f3 con los ritos cat\u00f3licos.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicha tendencia a la contradicci\u00f3n se hace palpable al final de sus d\u00edas. El cambio de opini\u00f3n en el terreno de la religi\u00f3n y en muchos otros, recurriendo acertadamente a uno de los versos de \u201cCanci\u00f3n de la vida profunda\u201d, hace a Vallejo afirmar lo siguiente: \u201cBarba Jacob o Miguel \u00c1ngel Osorio o Ricardo Arenales o como lo quieran llamar en cuesti\u00f3n de opiniones era \u2018como las leves briznas al viento y al azar\u2019, para decirlo con un verso suyo de su m\u00e1s famoso poema\u201d (340).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Otro de los poemas de Porfirio Barba Jacob que merece ser analizado por la fuerza de sus palabras y la forma en la que construye el ritmo y que por ello se asemeja en parte al poema anterior, es \u201cUn hombre\u201d. Tiene una estructura menos cl\u00e1sica que el primero y puede observarse que no existe una m\u00e9trica definida. En principio, lo que se lee es la tendencia a la repetici\u00f3n, caracter\u00edstica en algunos poemas de Barba Jacob. Aqu\u00ed el poeta escribe \u201cUn hombre\u201d en cuatro estrofas y en ellas se vale de la palabra \u201clos\u201d para la construcci\u00f3n, pues la repite cuatro veces en la primera estrofa: \u201cLos que no hab\u00e9is llevado en el coraz\u00f3n el t\u00famulo de un Dios; los que no comprend\u00e9is el horror de la conciencia ante el universo; los que no sent\u00eds el gusano de una cobard\u00eda que os roe sin cesar las ra\u00edces del ser; los que no merec\u00e9is ni un honor supremo ni una suprema ignominia\u201d (Barba Jacob 191). Aqu\u00ed el poeta hace una apelaci\u00f3n al lector a trav\u00e9s de la segunda persona plural del indicativo: <em>hab\u00e9is, comprend\u00e9is, sent\u00eds, merec\u00e9is, <\/em>que combina con el impersonal <em>los. <\/em>En la segunda estrofa el juego contin\u00faa, volviendo a ser claro, como en el primer poema, que la repetici\u00f3n crea un ritmo, una musicalidad, que envuelve al lector. Al mismo tiempo, el poema parece interrogar al lector a trav\u00e9s del impersonal <em>los<\/em>, haciendo que se identifique o que, por el contrario, rechace a ese tipo de personas:<\/p>\n\n\n\n<p>Los que goz\u00e1is las cosas sin \u00edmpetus ni vuelcos, sin radiaciones \u00edntimas, igual y cotidianamente f\u00e1ciles; los que no devan\u00e1is la ilusi\u00f3n del Espacio y el Tiempo; los que tom\u00e1is el trigo del surco rencoroso y lo com\u00e9is con manos limpias y modos apacibles; los que dec\u00eds: \u2018Est\u00e1 amaneciendo\u2019 y no llor\u00e1is el milagro del lirio del alba:. (191)<\/p>\n\n\n\n<p>Nuevamente vemos c\u00f3mo los recursos que crean el ritmo en el poema son similares. Por un lado la repetici\u00f3n de la palabra <em>los,<\/em> verso tras verso, y la utilizaci\u00f3n de la segunda persona plural del indicativo con palabras como <em>goz\u00e1is, devan\u00e1is, tom\u00e1is, com\u00e9is, dec\u00eds, llor\u00e1is<\/em>. Adem\u00e1s, en el primer verso recurre al juego con las esdr\u00fajulas visto con anterioridad en \u201cCanci\u00f3n de la vida profunda\u201d: \u00edmpetus, \u00edntimas, f\u00e1ciles. La cercan\u00eda de las esdr\u00fajulas evidencia que el juego no es casual y que tiene un valor estil\u00edstico, connotativo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al comienzo de la tercera estrofa mantiene la misma estructura: \u201cLos que no hab\u00e9is logrado siquiera ser mendigos, \/ hacer el pan y el lecho con vuestras propias manos\u201d (191), pero el poeta decide alargar la estrofa y no recurrir a las mismas herramientas: \u201cen los tugurios del abandono y la miseria, \/y en la mendicidad mirar los d\u00edas \/en una tortura sin pensamientos:\u201d (192).<\/p>\n\n\n\n<p>Al inicio de la cuarta estrofa vuelve a utilizar el mismo recurso: \u201cLos que no hab\u00e9is gemido de horror y de pavor\u201d (191), pero luego, de nuevo, vuelve a alargar la estrofa cambiando de herramientas: \u201ccomo entre duras barras, en los abrazos f\u00e9rreos \/de una pasi\u00f3n inicua, \/mientras se quema el alma en fulgor iracundo, \/muda, l\u00fagubre, \/vaso de oprobio y l\u00e1mpara de sacrificio universal,\u201d (192).<\/p>\n\n\n\n<p>Se observa de nuevo el uso de palabras esdr\u00fajulas como <em>f\u00e9rreos, l\u00fagubre y l\u00e1mpara<\/em> que contribuyen a la musicalidad y el ritmo. Finalmente cierra con dos versos cortos: \u201cVosotros no pod\u00e9is comprender el sentido doloroso \/de esta palabra: UN HOMBRE!\u201d (192). Otra vez el cierre es cambiante y sorpresivo, haciendo que la estructura creada desde el primer verso se vaya deshaciendo hasta terminar desintegr\u00e1ndose por completo. El poema evidencia una cr\u00edtica al conservadurismo y la rutina de la sociedad de su tiempo, en oposici\u00f3n a la sensibilidad y el dolor de los marginados, carentes de comodidades, es decir, los que no tienen acceso a lo m\u00e1s b\u00e1sico: alimento, techo, educaci\u00f3n y salud. Esta visi\u00f3n es coincidente con la de algunos otros poetas modernistas que a trav\u00e9s de su obra criticaron la falta de sensibilidad de sus cong\u00e9neres ricos, en general demasiado integrados e insensibilizados como para poder observar lo que ocurr\u00eda a su alrededor.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Nuevamente se ve c\u00f3mo la poes\u00eda de Barba Jacob estaba integrada a las tem\u00e1ticas m\u00e1s recurrentes en la \u00e9poca y c\u00f3mo, a trav\u00e9s de su estilo singular, en\u00e9rgico, explosivo, ir\u00f3nico, ca\u00f3tico, lo plasmaba en sus poemas. En su ensayo \u201cLa moral de la angustia\u201d, Alberto Bernal Ram\u00edrez, da luces sobre el vac\u00edo existencial de Barba Jacob cuando afirma: \u201cLa carrera vital de Barba-Jacob es un proceso de autodestrucci\u00f3n, un caer desde los r\u00edgidos valores heredados de su tradici\u00f3n cultural sin encontrar desde el terreno desde donde se los niega una jerarqu\u00eda que pueda sustituirlos con eficacia\u201d (cit. en Barba Jacob 23).<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces la poes\u00eda de Barba Jacob es singular porque su vida tambi\u00e9n lo fue. Una vida errante, de barco en barco, de hotel en hotel, de tugurio en tugurio, de pa\u00eds en pa\u00eds, de bar en bar, con momentos de \u00e9xito y reconocimiento por su poes\u00eda y su desempe\u00f1o como periodista reputado en varios pa\u00edses de Am\u00e9rica \u2013los menos-, con instantes de infinita soledad, pobreza, enfermedad y abandono \u2013los m\u00e1s-, pero siempre viajando y cambiando.<\/p>\n\n\n\n<p>Su posici\u00f3n frente a los valores y la hipocres\u00eda moral en su tiempo le trajo varios problemas y enemigos. Ren\u00e9 Avil\u00e9s, contempor\u00e1neo de Barba Jacob y su ant\u00edtesis en cuanto a comportamiento (maestro de escuela, casado, sobrio y padre ejemplar) le cont\u00f3 a Fernando Vallejo en <em>El Mensajero<\/em> lo que le dijo Juan de Alba, uno de los amantes que tuvo Barba Jacob, cuando le present\u00f3 al poeta: \u201cque era homosexual y marihuano y lo pregonaba a los cuatro vientos\u201d (10). Pero no s\u00f3lo eran su orientaci\u00f3n sexual y sus adicciones, las que le creaban problemas. Tambi\u00e9n sus numerosas deudas impagas o los viscerales art\u00edculos en los peri\u00f3dicos en los que un d\u00eda pod\u00eda defender una posici\u00f3n y luego otra. He aqu\u00ed algunos ejemplos: lo que escribi\u00f3 en Cronos en contra del gobierno de M\u00e9xico, en tiempos de Plutarco El\u00edas Calles, provoc\u00f3 que saliera expulsado del pa\u00eds; del mismo pa\u00eds escap\u00f3 para no encontrarse con Villa y Zapata en tiempos de la revoluci\u00f3n; de Per\u00fa tuvo que irse por haber dejado de caerle en gracia al presidente Legu\u00eda, a quien ensalz\u00f3 con sus art\u00edculos un tiempo, por no querer escribir una biograf\u00eda sobre \u00e9l al estilo de la de Sim\u00f3n Bol\u00edvar; en la Ceiba, Honduras, recibi\u00f3 la orden del presidente Paz Barahona de abandonar el pa\u00eds y le vino como anillo al dedo porque de paso pudo huir de sus numerosos acreedores; en El Salvador fue el presidente Qui\u00f1ones el que le pidi\u00f3 que se fuera; de Guatemala tambi\u00e9n sali\u00f3 expulsado por el general Ubico. Las razones cambiaban en uno u otro pa\u00eds, pero en el fondo eran las mismas. Barba Jacob siempre terminaba siendo una piedra en el zapato. Como dice Vallejo en <em>El mensajero<\/em> (1991): \u201cCalles lo expuls\u00f3 de M\u00e9xico por reaccionario; Ubico por Bolchevique\u201d (140). En el an\u00e1lisis de los dos poemas, se ve con claridad la relaci\u00f3n de la que habla Bloom entre psiquis, texto y representaci\u00f3n y que define as\u00ed: \u201cEl poema, en cuanto texto, est\u00e1 representado o secundado por aquello que los psicoanalistas llaman psiquis\u201d (Bloom 16). Pretendo decir entonces que la forma en que vivi\u00f3 y concibi\u00f3 el mundo Barba Jacob est\u00e1 presente en sus poemas.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi concepto y aunque esta sea materia harto debatible, la poes\u00eda m\u00e1s que ning\u00fan otro g\u00e9nero est\u00e1 ligada a la vida de sus autores. Ejemplos como los de Rimbaud, Dar\u00edo y Poe, s\u00f3lo por mencionar unos tantos, sustentan mi teor\u00eda. Por eso creo que la lectura de las biograf\u00edas sobre Porfirio Barba Jacob enriquece la comprensi\u00f3n de sus textos po\u00e9ticos y la escrita por Fernando Vallejo quiz\u00e1s sea la mejor. &#8216;<\/p>\n\n\n\n<p>Otro poema digno de an\u00e1lisis por su calidad po\u00e9tica, porque de alguna forma es una breve autobiograf\u00eda y al mismo tiempo una reflexi\u00f3n sobre la muerte o mejor, un epitafio, es \u201cFuturo\u201d<em>. <\/em>Cuenta Fernando Vallejo en <em>El Mensajero<\/em> que este poema lo ley\u00f3 Julito Barrios, uno de los amigos de Barba Jacob durante el entierro de \u00e9ste y que no pudo terminarlo debido a la emoci\u00f3n que en el momento le produjo. Es comprensible la reacci\u00f3n de Barrios por lo emocional del poema y la conexi\u00f3n directa que tiene \u201cFuturo\u201d con la vida y la muerte de Barba Jacob. Desde la primera de las cuatro estrofas se anuncia que \u201cFuturo\u201d versar\u00e1 sobre la vida y la muerte: \u201cDecid cuando yo muera \u2026(\u00a1y el d\u00eda est\u00e1 lejano!):\/ soberbio y desde\u00f1oso, pr\u00f3digo y turbulento,\/ en el vital deliquio por siempre insaciado\/ era una llama al viento\u2026\u201d(Barba Jacob 83). Es interesante el juego entre el futuro y el presente en el primer verso \u201cDecid cuando yo muera \u2026(\u00a1y el d\u00eda est\u00e1 lejano!):\u201d y el pasado en el cuarto: \u201cera una llama al viento\u2026\u201d. Vemos como Barba Jacob, anticip\u00e1ndose a su muerte, se autodefine como \u201csoberbio, desde\u00f1oso, pr\u00f3digo y turbulento\u201d en el segundo verso y c\u00f3mo en el tercero confiesa haber perseguido el \u00e9xtasis sin saciarlo, para luego darse por muerto en el cuarto: \u201cera una llama al viento\u2026\u201d. Tambi\u00e9n merece atenci\u00f3n la inclusi\u00f3n de la primera persona en el primer verso y el salto a la tercera en el cuarto.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la segunda estrofa pasa al uso del pret\u00e9rito \u2013Vag\u00f3, vigoriz\u00f3, dio-, que confirma su muerte y al tiempo se convierte en epitafio que resume su vida: \u201cVag\u00f3 sensual y triste, por islas de su Am\u00e9rica; \/en un pinar vigoriz\u00f3 el aliento; \/la tierra mexicana le dio su rebeld\u00eda,\/ su libertad y su fuerza\u2026y era una llama al viento\u201d. Vemos tambi\u00e9n c\u00f3mo se mantiene el uso de la tercera persona que adquiere valor prof\u00e9tico gracias al uso de la primera persona en el primer verso de la primera estrofa: \u201cDecid cuando yo muera\u2026(\u00a1y el d\u00eda est\u00e1 lejano!).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la tercera estrofa mezcla el imperfecto de indicativo-<em>vibraba, sub\u00eda<\/em>&#8211; con el pret\u00e9rito \u2013<em>fue<\/em>&#8211; y el presente \u2013<em>es<\/em>-, y el lector lo ve en acci\u00f3n en el pasado a trav\u00e9s del uso del imperfecto de indicativo, es consciente de que todo eso ya pas\u00f3 a trav\u00e9s del pret\u00e9rito y que el poeta estaba observando prof\u00e9ticamente su muerte desde el presente a trav\u00e9s de la escritura: \u201cDe simas no sondadas sub\u00eda a las estrellas; \/un gran dolor inc\u00f3gnito vibraba por su acento; fue sabio en sus abismos \u2014y humilde, humilde, humilde\u2014\/ porque no es nada una llamita al viento\u2026 Se observa el rompimiento parcial del juego con los \u00faltimos versos de las dos primeras estrofas que terminan con \u201cera una llama al viento\u2026\u201d, ya que en el \u00faltimo verso de la tercera estrofa cambia de pasado a presente usando el mismo verbo ser y recurriendo al diminutivo \u201cllamita\u201d<em>,<\/em> que refuerza la idea de humildad plasmada con anterioridad en el tercer verso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la cuarta estrofa tambi\u00e9n hay un juego con los tiempos verbales ya que recurre nuevamente al uso del pret\u00e9rito \u2013<em>supo, esclareci\u00f3<\/em>-, al pret\u00e9rito perfecto \u2013<em>ha comprendido<\/em>&#8211; y al imperfecto de indicativo \u2013<em>Era<\/em>-: \u201cY supo cosas l\u00fagubres, tan hondas y letales,\/que nunca humana lira jam\u00e1s esclareci\u00f3,\/ y nadie ha comprendido su tr\u00e1gico lamento\u2026\/Era una llama al viento y el viento la apag\u00f3\u201d. Se verifica entonces que el poema funciona como epitafio, pues en el \u00faltimo verso confirma la muerte del poeta y en el pen\u00faltimo, gracias al uso del pret\u00e9rito en los dos primeros versos combinado con el del pret\u00e9rito perfecto en \u00e9ste, nos da la idea de que despu\u00e9s de su muerte ser\u00e1 por siempre un poeta incomprendido. El juego con los tiempos verbales est\u00e1 muy bien logrado y debido a ello consigue construir un poema emotivo que es al tiempo autobiograf\u00eda y epitafio. Comprensible entonces que el d\u00eda de su entierro a Julito Barrios le fuera imposible leerlo. Otro aspecto que vale la pena mencionar sobre \u201cFuturo\u201d, pero esta vez m\u00e1s que en t\u00e9rminos elogiosos con un sentido cr\u00edtico, es la aparici\u00f3n en la cuarta estrofa de la palabra <em>l\u00fagubres<\/em>.&nbsp; Dentro de la poes\u00eda de Barba Jacob se ha criticado lo limitado del lenguaje, gracias al uso excesivo de algunas palabras. Si observamos con detenimiento los poemas anteriores, veremos que <em>l\u00fagubre <\/em>o<em> l\u00fagubres<\/em> aparece en los tres. Juan Gustavo Cobo Borda, el escritor y cr\u00edtico colombiano, menciona en su texto \u201cRelectura de Barba Jacob\u201d esta tendencia al abuso de determinadas palabras envejecidas cuando escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>Uriel Ospina, en un art\u00edculo de 1967, sobre el vocabulario de Barba, enumera sus vocablos preferidos: alabastro, alcor, ambarino, ambros\u00eda, arcano, bruno, cauda, carbunclo, celajes, irizado, lampos, lauro, lira, lirio, nacarino, lumen, opalino, opreso, orto, plectro, plenitud, plenilunio, plinto, querubes, raudo, refulgente, rielar, silfo, tul, tr\u00e9mulo, unduoso, ung\u00fcento, ustorio, vagaroso, vesperal. Con dos o tres excepciones, un lenguaje desueto por completo. Un lenguaje viejo, en definitiva, que vibra y se mantiene s\u00f3lo cuando cierta intensidad vital se desborda en el impulso \u00e1vido y simult\u00e1neamente se contiene en el ritmo medido de la canci\u00f3n. \u00abBalada de la loca alegr\u00eda\u00bb es ejemplar en tal sentido. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los poemas m\u00e1s extensos de Porfirio Barba Jacob es \u201cAcuarim\u00e1ntima\u201d. Si en algunos de sus poemas como \u201cFuturo\u201d o los anteriormente analizados se insin\u00faa Barba Jacob como un poeta fuerte, de acuerdo con la definici\u00f3n de Harold Bloom sobre los que llegaron a ser grandes y trascendieron el tiempo, este poema muestra la decadencia de dicho poeta, como el mismo Barba Jacob lo lleg\u00f3 a reconocer en el libro de Manuel Jos\u00e9 Jaramillo <em>Conversaciones de Barba-Jacob <\/em>(1946):<\/p>\n\n\n\n<p>La influencia de Saturno me ha llevado al umbral de los extrav\u00edos donde abren sus puertas los para\u00edsos artificiales. Algo extra\u00f1o (&#8230;) algo l\u00fagubre ha debilitado mi voluntad y me ha colocado sobriamente al borde de la patolog\u00eda (&#8230;). La marihuana y las drogas heroicas empiezan ya a cambiar el rumbo de mi personalidad, dislocando el ambiente de mi naturaleza afectiva y trastornando el ritmo y la direcci\u00f3n de mis itinerarios morales (&#8230;). Mi poes\u00eda, en gran parte, se anticip\u00f3, con gran antelaci\u00f3n, a representar el drama alarmante de estos estragos (&#8230;). Tal puede preverse en el poema \u00abAcuarim\u00e1ntima\u00bb, cuyo nombre sugiere el mecanismo de una voluntad subconsciente empe\u00f1ada en forjar una zona fuera de todo contacto con la realidad<strong>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Vemos en Acuarim\u00e1ntima la influencia, como para otros poetas modernistas, de Walt Whitman, aunque cabr\u00eda hablar aqu\u00ed mejor de un clinamen, en el sentido de que la influencia se nota tanto en la extensi\u00f3n del poema, como en el uso de la primera persona desde el inicio del texto, pero lo que en Whitman es optimismo y claridad en Barba Jacob es pesimismo y dispersi\u00f3n.&nbsp; Mientras Whitman expresa en los primeros versos de <em>Hojas de hierba <\/em>(1855), de acuerdo con la traducci\u00f3n de Borges: \u201cYo me celebro y yo me canto,\/y todo cuanto es m\u00edo tambi\u00e9n es tuyo\/porque no hay un \u00e1tomo de mi cuerpo que no te pertenezca\u201d (21), Barba Jacob escribe: \u201cVengo a expresar mi desaz\u00f3n suprema\/y a perpetuarme en la virtud del canto.\/Yo soy Ma\u00edn, el h\u00e9roe del poema,\/que vio, desde los c\u00edrculos del d\u00eda,\/regir el mundo una embriaguez y un llanto.\u201d (213). Puede hablarse entonces de una relaci\u00f3n intertextual, pero tambi\u00e9n de una desviaci\u00f3n, ya que las intenciones de los dos poemas son totalmente distintas. Llamativa resulta la devoci\u00f3n de poetas como Rub\u00e9n Dar\u00edo y Barba Jacob por Whitman, teniendo en cuenta el pesimismo que prim\u00f3 en ellos en buena parte de su poes\u00eda en comparaci\u00f3n con el optimismo que irradia en sus poemas el norteamericano. Como en <em>Hojas de hierba<\/em>, la voz po\u00e9tica cobra visos heroicos dentro del poema, pero el hero\u00edsmo en el de Barba Jacob est\u00e1 ligado a la tristeza. La lectura cuidadosa de los dos hace evidente la relaci\u00f3n. la intertextualidad dentro del poema se onserva en la inclusi\u00f3n del canto IX de la divina <em>Comedia<\/em> de Dante: \u201csotto il velame degli versi strani\u201d(213). Vemos de nuevo que dicha relaci\u00f3n intertextual, de acuerdo con la terminolog\u00eda usada por Bloom, puede entenderse como una <em>tessera<\/em>, ya que la referencia a Dante potencia la idea del poema. No es casual que uno de los ensayos escritos sobre Barba Jacob se titule <em>La divina tragedia <\/em>y que haga referencia a un poema escrito con el mismo nombre y por \u00e9l mismo en Guatemala. Queda clara entonces la <em>tessera<\/em> Dante-Barba Jacob en el poema.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>Acuarim\u00e1ntima es un poema extenso, por lo que s\u00f3lo me centrar\u00e9 en algunos de los aspectos principales. Est\u00e1 divido en nueve partes y no responde a una m\u00e9trica definida. Dichas partes han sido nombradas con n\u00fameros romanos. El poema empieza en primera persona y est\u00e1 repleto de palabras envejecidas. Dicho envejecimiento del lenguaje que se asemeja m\u00e1s al usado por Cor\u00edn Tellado en sus novelas rosa que al de sus contempor\u00e1neos modernistas, ha sido uno de los aspectos que m\u00e1s se le ha criticado a la obra de Barba Jacob. Varios ensayistas han hecho notar que existe un notorio desequilibrio entre sus mejores poemas y otros que no han podido sobrevivir al paso del tiempo. El haber tratado consciente o inconscientemente de labrarse una leyenda como poeta maldito perjudic\u00f3 su poes\u00eda, al igual que su vida licenciosa y bohemia. Sin embargo, algunos poetas fuertes han logrado sobrevivir al paso del tiempo, aunque llevaron vidas tanto o m\u00e1s disipadas que la del poeta colombiano.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esta opini\u00f3n no ha sido compartida por todos. En su libro <em>El pensamiento po\u00e9tico de Porfirio Barba Jacob <\/em>(1958), el escritor y acad\u00e9mico colombiano Germ\u00e1n Posada Mej\u00eda, pone al poeta dentro de los cinco grandes del continente:<\/p>\n\n\n\n<p>Porfirio ocupa un sitio de excepci\u00f3n en la poes\u00eda moderna de Am\u00e9rica, en el que s\u00f3lo podr\u00edan acompa\u00f1arle los creadores absolutos, los otros cuatro grandes. Dar\u00edo, el \u00abminotauro envuelto en meteoros\u00bb; Gabriela, compa\u00f1era y hermana del primero; Vallejo, genio balbuciente; Neruda, que es, con todo su amor, y a pesar de su odio, el m\u00e1s grande de todos. Junto a ellos, rode\u00e1ndoles, el coro de &#8216;dioses menores&#8217;, tales Silva, Valencia,Nervo, Chocano, Lugones, Herrera Reissig, Gonz\u00e1lez Mart\u00ednez, Reyes, L\u00f3pez Velarde, Huidobro, Greiff, Nicol\u00e1s Guillen, Carrera Andrade y algunos otros. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cierto es que esta opini\u00f3n es muy en endeble. Desde entonces, 1957, ha corrido mucha agua bajo los puentes. Tambi\u00e9n lo es que en la lista est\u00e1n varios contempor\u00e1neos suyos y que varios de ellos, empezando por el mism\u00edsimo Rub\u00e9n Dar\u00edo, han sido v\u00edctimas de la misma cr\u00edtica. Por ejemplo, para no ir muy lejos, en el <em>Caracol y la sirena<\/em>, Octavio Paz se refiere a Dar\u00edo en los mismos t\u00e9rminos.<\/p>\n\n\n\n<p>Otras cr\u00edticas a Barba Jacob son un poco m\u00e1s viscerales y se meten m\u00e1s con el hombre que con el poeta. Es el caso de la hecha por Lezama Lima en <em>Paradiso<\/em> (1966) y que cita Cobo Borda en su libro:<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerde usted aquel poeta Barba-Jacob, que estuvo en La Habana hace pocos meses; debe haber tomado su nombre de aquel heresiarca demon\u00edaco del siglo XVI, pues no s\u00f3lo ten\u00eda semejanza en el patron\u00edmico sino que era homosexual propagandista de su odio a la mujer. Tiene un soneto, que es su ars po\u00e9tica, en el que termina consignando su ideal de vida art\u00edstico, &#8216;pulir mi obra y cultivar mis vicios&#8217;. Su demonismo siempre me ha parecido anacr\u00f3nico, cre\u00eda en el vicio y en las obras pulidas, dos tonter\u00edas que s\u00f3lo existen para los posesos fr\u00edgidos (269).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco Guti\u00e9rrez Girardot es muy amigo de la obra del poeta colombiano como tambi\u00e9n lo hace notar Cobo Borda: \u201cGuti\u00e9rrez Girardot, en su an\u00e1lisis incluido en el&nbsp;<em>Manual de historia de Colombia<\/em>&nbsp;(1980), dice: \u00b4Se cre\u00eda rebelde, aunque s\u00f3lo era de un patetismo desaforado y fachoso. Domin\u00f3 el arte de decir banalidades sonoramente\u00b4.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi opini\u00f3n, la obra de Porfirio Barba Jacob es desigual, pero tiene el m\u00e9rito de haber llegado a tocar picos po\u00e9ticos en algunos de sus poemas. Un escritor reconocido por su prosa como Fernando Vallejo le dedic\u00f3 10 a\u00f1os a la escritura de la biograf\u00eda de Barba Jacob y no s\u00f3lo porque su escandalosa vida, y en particular su homosexualidad, le llamara la atenci\u00f3n, sino porque tambi\u00e9n lo hac\u00edan su poes\u00eda y su prosa period\u00edstica.&nbsp; Para mi gusto, los tres primeros poemas analizados en este ensayo y otros tantos del poeta colombiano merecen ser tenidos en cuenta en cualquier antolog\u00eda que se haga sobre los modernistas. Tristemente, su obra en conjunto desmerece frente a la de otros poetas del movimiento, porque muestra un desequilibrio de calidad entre sus poemas, desde textos fuertes como \u201ccanci\u00f3n de la vida profunda\u201d hasta otros realmente decepcionantes. Sin embargo, han pasado muchos a\u00f1os y sigue siendo un escritor de culto. Mucho se lo debe a sus poemas y mucho a sus esc\u00e1ndalos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n\n\n\n<p>Barba-Jacob, Porfirio. <em>Poemas selectos.<\/em> Bogot\u00e1: Editorial Printer Colombiana Ltda., 1983. Print.<\/p>\n\n\n\n<p>Bloom, Harold. <em>Poes\u00eda y represi\u00f3n<\/em>. Buenos Aires: Adriana Hidalgo editora S,A, 2000. Print.<\/p>\n\n\n\n<p>Cobo Borda, Juan Gustavo. \u201cRelectura de Barba-Jacob\u201d.&nbsp;<em>Relectura de Barba-Jacob<\/em>. Biblioteca Virtual Biblioteca Luis \u00c1ngel Arango., n.d. Web. 05 May 2013. &lt;http:\/\/www.banrepcultural.org\/blaavirtual\/literatura\/hispo\/hispo6.htm&gt;.<\/p>\n\n\n\n<p>Guti\u00e9rrez Girardot, Rafael. <em>Modernismo.<\/em> Barcelona: Editorial Montesinos, 1983. Print.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Jaramillo, Manuel Jos\u00e9. <em>Conversaciones con Barba-Jacob.<\/em> Medell\u00edn: Bedout,1946. Print.<\/p>\n\n\n\n<p>Lezama Lima, Jos\u00e9.&nbsp;<em>Paradiso.<\/em>&nbsp;M\u00e9xico: Editorial Era, 1970. Print.<\/p>\n\n\n\n<p>Paz, Octavio. <em>Los hijos del limo: del romanticismo a la vanguardia. <\/em>Barcelona: Editorial Seix Barral, S.A. , 1974. Print.<\/p>\n\n\n\n<p>Posada Mej\u00eda, Germ\u00e1n. <em>El pensamiento po\u00e9tico de Porfirio Barba-Jacob<\/em>. Bogota: Instituto Caro y Cuervo, 1958. Print.<\/p>\n\n\n\n<p>Vallejo, Fernando. <em>El mensajero, Una biograf\u00eda de Porfirio Barba Jacob.<\/em> Bogot\u00e1: Editorial Alfaguara., 2003. Print. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Whitman, Walt. <em>Hojas de hierba.<\/em> Barcelona: Editorial Lumen, 1969. Print.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Entre el poema y el ep\u00edgrafe hay, de acuerdo con la terminolog\u00eda implementada por Harold Bloom, una <em>tessera<\/em>, es decir, una relaci\u00f3n&nbsp; intertextual entre el poema y el ep\u00edgrafe que, al unirse, construyen un todo. En este caso el ep\u00edgrafe sirve como complemento al poema y no hay desviaci\u00f3n, por ello se habla de <em>tessera<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> De acuerdo con Octavio Paz en <em>Los hijos del limo <\/em>\u201cLa analog\u00eda es el reino de la palabra <em>como, <\/em>ese puente verbal que, sin suprimirlas, reconcilia las diferencias y las oposiciones\u201d (100).<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Autor: Francisco Tedeschi<\/p>\n\n\n<a href=\"https:\/\/www.biblioteca-antologica.org\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/PORFIRIO-BARBAJACOB-ANTOLOGIA-POETICA.pdf\" class=\"pdfemb-viewer\" style=\"\" data-width=\"max\" data-height=\"max\" data-toolbar=\"bottom\" data-toolbar-fixed=\"off\">PORFIRIO-BARBAJACOB-ANTOLOGIA-POETICA<\/a>\n\n\n\n<p>Para descargar pulse:<br><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.biblioteca-antologica.org\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/PORFIRIO-BARBAJACOB-ANTOLOGIA-POETICA.pdf\" target=\"_blank\">Antolog\u00eda po\u00e9tica<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Porfirio Barba-Jacob: cr\u00f3nica de un tr\u00e1nsito entre la vida y la muerte Una introducci\u00f3n de Francisco Tedeschi La poes\u00eda de Porfirio Barba Jacob ha sido menos estudiada que otras dentro de la generaci\u00f3n de los poetas modernistas y muchas veces ha sido analizada a la luz del contraste entre la obra y su pol\u00e9mica vida. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblioteca-antologica.org\/es\/barba-jacob-porfirio\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Barba-Jacob, Porfirio: Antolog\u00eda po\u00e9tica<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[20,19],"tags":[],"class_list":["post-10801","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-hispanoamerica","category-modernismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblioteca-antologica.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10801","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblioteca-antologica.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblioteca-antologica.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblioteca-antologica.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblioteca-antologica.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10801"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/www.biblioteca-antologica.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10801\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10815,"href":"https:\/\/www.biblioteca-antologica.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10801\/revisions\/10815"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblioteca-antologica.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10801"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblioteca-antologica.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10801"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblioteca-antologica.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10801"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}